30.1.08

Yo también fui...

...Mujer

con senos, deseos, cariño y una sonrisa maternal.

Veinteañera con tres sueños, dejando a un costado de mi cuerpo las lanzas que silentes rompían su filo, caminaba dulce tras la arboleda sediciosa que conjuraba contra mí. Muriendo de vez en cuando sobre el vientre poblado, bebiendo de la sabia amarga de los vasos alegres de cada parada, soltaba gemidos de incontrolable pasión en la cara de los pocos hombres que amé.

Porque sí, si amé. Aunque siempre tuve que esperar ser la protagonista de esta historia, cuentos que no permiten salir desnuda a la calle, por seriedad, por pura y parca serediadad.

Es por eso que las lanzas agotadas en su filo festinaron con mi cuerpo cada vez que me sumergí. Bajo la lluvia soy, queriendo amordazar el sentido de la vida, carcomiendo el recelo con que cada ventana me miraba; tengo en estos mometos palabras que combaten el dolor; tengo en mis manos soluciones que acabarán con este dolor.

Presa del destino conozco la manera de escapar. Soy ella, la que dibuja día a día el mapa con el cual todas escaparan. Pero la acción requiere de una carnada, un sacrificio que, si Dios existe, jamás pedirá de mi.

Es por eso que he perdido la esperanza; porque yazgo rota, tendida en el suelo espinado que sacia su sed de mi sangre cálida, el último candor desde mi corazón...

Tengo amor en este cuerpo henchido...
Tengo saliba suficiente para hablar mil años de mi desesperación...

Yo también fui mujer...

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